Más allá de los euros

Estoy asqueada de sentir que sobre España brilla la palabra corrupción. No hay día que no lea u oiga alguna noticia relacionada con chanchullos varios que no hacen más que sembrar un tsunami de pesimismo entre los que cada día están en situaciones más precarias y, aún así, se supone que tienen que seguir aguantando y luchando por este país. El pesimismo se convierte en dramatismo cuando anidamos la profunda creencia de que estas polémicas casi lo único que hacen es levantar polvo y más polvo y deteriorar la ya maltrecha imagen de los políticos pero que no van a dar con los huesos de ninguno de éstos donde deberían estar, en la cárcel.

Esta situación consigue que me aferre con más fuerza a la idea de que la crisis es básicamente una crisis de valores y, en consecuencia, ha derivado en una crisis económica. Algunos han convertido al dinero en el fin supremo y único de sus vidas y su codicia empaña el nombre anónimo de miles de personas honradas, trabajadoras y de valores.

¿Qué nos ha pasado? Tal vez es que construimos nuestras vidas sobre el Tener y no sobre el Ser, tal vez porque sea más fácil, quizá menos doloroso, puede que al principio resulte más gratificante y placentero. Sin embargo, no es sostenible. El Tener no tiene límites y, por eso, acabas invadiendo los límites del otro y procurando para ti lo que esperas sustraerle al de al lado.

Sin embargo la vida que, en esencia, es pura sabiduría te muestra que el camino fácil no es el que te conduce a “ser” feliz y que, más allá de los euros necesarios para vivir con dignidad, lo que todos deseamos son momentos especiales con personas especiales.

La mayoría de los emprendedores (los que crean negocios y los que no) son personas impulsadas por una visión, por un sueño, motivadas por el deseo de ofrecer valor a la sociedad y hacerla más rica en bienestar. En estos momentos son, por tanto, una chispa de esperanza para el cambio.

Y no es tarea sencilla dedicar parte, o toda, tu vida a un sueño cuando los inputs que recibes de fuera son el consumismo y la comodidad. ¿Quién te ha hecho creer que necesitas más dinero para ser feliz? ¿ha sido la publicidad? porque te han engañado, lo que buscan es que consumas, que consumas productos con los que te hacen creer que vas a ser más feliz. Si los has comprado, seguro que sabes que no te han hecho ser feliz y, si lo han conseguido, ha sido de manera superficial y efímera.

¿Quién te ha dicho que para ser feliz tienes que estar cómodo? La comodidad nos ofrece estabilidad pero limita nuestros horizontes y es enemiga de los emprendedores que, constantemente, tienen que sobrepasar su zona de confort para explorar nuevas oportunidades y descubrirse a sí mismos.

No quiero negar que el emprendedor no pretenda conseguir una rentabilidad económica a través de sus acciones, pero ésta la entiende como un fin, una consecuencia que viene dada por el valor que aporta. Ésta es la diferencia entre las personas que buscan el dinero sin dar nada de valor a cambio y las que lo consiguen por lo que ofrecen.

El propósito de nuestras vidas es ser felices y la manera en que los emprendedores lo consiguen es dedicándose en cuerpo y alma a sus proyectos. Pese a las dificultades y el esfuerzo, los que conozco se reconocen felices.

¿Cuál es el propósito de tu vida?… y
… ¿qué papel juega el dinero en ella?

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