Mi amiga María

He decidido cambiar el título de este blog porque, con el paso del tiempo, he sentido la necesidad de ampliar los temas sobre los que reflexiono. Todos siguen teniendo que ver con el emprendimiento pero ya no pretenden centrarse únicamente en el mundo empresarial sino que quiero ampliarlos a la vida en todas sus vertientes: la profesional, la social, la personal, la íntima…
Y, en este nuevo giro, las siguientes líneas quiero dedicárselas a mi amiga María por su 50 cumpleaños.

Considero a María una emprendedora y no sólo porque haya iniciado un negocio sino, sobre todo, por los valores con los que vive su vida. Estos valores son propios de un emprendedor así que permitidme que hoy reflexione un poco sobre este perfil personificándolo en mi buena amiga.

Una cualidad sobresaliente de María es su optimismo. Como imaginaréis, 50 años dan para bastante y llegada esta madurez se ha podido experimentar lo bueno, lo mejor, lo malo y lo muy malo. Si quien ha trascendido momentos muy dolorosos sigue pensando que la vida es una oportunidad, que vale la pena vivirla y que, sobre todo, hay que comprometerse con ella y con uno mismo para ser feliz, eso para mí es optimismo. Confiar en que lo que te espera es mejor y utilizar ese pensamiento como motor estimulante para engrasar todas las acciones de tu vida mueve a los emprendedores a avanzar.

En parte derivado de lo anterior, María desprende entusiasmo. Sin negar que es inevitable vivir momentos de bajón, quien está profundamente conectado con aquello que le gusta y disfruta haciéndolo es capaz de transmitirlo desde el corazón. No hay que impostar creer en tu proyecto si lo sientes porque ese natural entusiasmo fluye solo.

Valiente es la persona que transita con optimismo y entusiasmo la inestabilidad y opta por ésta antes que por una estabilidad detrás de la que no hay rastro de felicidad. Y plantarle cara a lo desconocido con 50 años requiere de una admirable valentía. Demasiadas personas viven en falsas estabilidades que bloquean todos sus impulsos creativos para desarrollar su potencial y su talento emprendedor.

Detrás de las personas emprendedoras que inician una aventura empresarial hay siempre un propósito de aportar valor a la sociedad. María quiere regalar una belleza que no se marchite, que siempre esté ahí, busca inmortalizar momentos de felicidad a través de las flores y, de esta manera, conseguir que quienes las vean no olviden jamás aquello que les hizo felices. Detrás de cada propósito hay generosidad, la de las personas que quieren dar lo mejor que tienen a otras personas a través de sus ideas, proyectos, negocios e iniciativas.

Y para no extenderme tanto que nadie llegue hasta este último párrafo, acabo hablando de una de las cualidades esenciales que debe tener un emprendedor y que María la ejemplifica sin lugar a dudas: la humildad. Saberse aprendiz de todo lo que otras personas y experiencias pueden aportarnos, no creerse mejores ni menospreciar, no dar nada por supuesto y querer seguir aprendiendo.

Flores

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