Entrevistas a emprendedores

En este espacio converso con personas emprendedoras acerca de sus emociones, aprendizajes, dudas, errores, éxitos… personas a las que considero inspiradoras para otros emprendedores porque han demostrado una gran conexión con sus proyectos y una destacada coherencia consigo mismos y sus valores.

Estas reflexiones se realizan en formato entrevista. Clicando en cada uno de los nombres, tendrás acceso al contenido de la misma.

JOANA AMAT
Directora General de Amat Immobiliaris

Foto Joana Amat

Joana Amat lleva trabajando desde los 14 años en el negocio familiar. Su padre falleció con apenas 24 años y su madre se hizo cargo no sólo de Joana y de su hermana sino también de la empresa. Por aquellos años la incorporación de la mujer al mundo laboral no era aceptada y la madre de Joana tuvo que convivir con el rechazo, el menosprecio y el insulto.

Joana, la historia del inicio de vuestro negocio se centra en un personaje protagonista, tu madre. ¿Cómo te ha inspirado ella?
Al principio, tanto para mi hermana como para mí, no había tanto una inspiración sino un sentido de obligación y de respeto, ves que ella está realizando un esfuerzo extraordinario y tú piensas que tienes que estar a su lado. Así que cuando te dice que tienes que trabajar en la empresa ni te planteas lo contrario. Yo me incorporo con 12 años, con 18 compagino el trabajo en la oficina con la Universidad y, con 30 años, junto con mi hermana, me pongo al frente de la empresa. A medida que me hago adulta tomo más consciencia del grado de esfuerzo que mi madre ha hecho, y el respeto y la admiración que siento hacia ella, aumentan. Me inspira su afán de superación, que es brutal y que estaba constantemente aprendiendo, iba donde fuera a hablar con quien fuera para que le enseñara las cosas del negocio, era autodidacta. Y hay otra cosa que es una fuente de inspiración y es que mi madre es humilde, no se le sube nada a la cabeza. Sigue viviendo donde siempre. Para mi madre, el objetivo no era el dinero sino la mejora profesional.

Si bien me has dicho que no te planteaste otra opción que no fuera la de entrar a trabajar en el negocio familiar, ¿cuál ha sido el motivo que te ha mantenido en él?
Los retos. Si algo nos ha contagiado mi madre, es que los retos tienen que ponerse en marcha. Y veíamos retos y futuro en el negocio. Sabíamos que había muchísimo por hacer, por ejemplo, introduciendo tecnología. Eso nos iba a permitir automatizar algunos procesos y destinar más personas al servicio del cliente. Nosotras queríamos asumir esos retos con prudencia, hacer las cosas una a una y sintiéndolas. Además, lo retos no estaban sólo en el negocio sino también en la sociedad. Mi hermana y yo todavía encontramos, al principio, mucha resistencia a ser aceptadas como mujeres profesionales en el entorno laboral. Esto cambió pasados unos años desde el inicio de la democracia.

¿Cuál crees que es tu habilidad que más ha contribuido al desarrollo de tu negocio?
Yo tengo una habilidad organizativa muy alta, por eso sintonizo con todo lo que es la parte tecnológica y de números. La parte de procesos se me da bien. Y hay otra habilidad que también destaco que es en relación a los recursos humanos, me gusta la gestión de personas y, en concreto, diseñar planes de carreras. Algunos se han alargado durante más de 20 años. Me gusta que las personas crezcan dentro de la empresa y rodearme de buenos profesionales, a ser posible, mejores que yo. La empresa son las personas y si no tienes gente buena, es imposible que la empresa funcione por mucho que mi hermana y yo pudiéramos ser 2 cracks. Nos quedaríamos solas las 2 cracks.

Hay momentos en que, como emprendedora y directiva, tienes que tomar decisiones difíciles. ¿Recuerdas alguna?
En el año 92 fue muy difícil renunciar a una oferta que recibimos por parte de unos franceses para comprarnos la empresa. Decir que no, nos costó un año.
¿Qué hizo que fuera una decisión tan difícil de tomar?
Pues no fue tanto el dinero sino el hecho de que nos ponían delante un proyecto muy interesante, que nos gustaba y nos hacía mucha ilusión. Lo que nos decidió a decir que no fue que nuestra madre fue capaz de hacernos ver que perderíamos libertad en la empresa para hacer las cosas a nuestra manera porque, por mucho que continuáramos siendo directivas después de comprarnos, tendríamos por encima a unos jefes y unas directrices de actuación.
¿Cómo viviste ese año?
Apasionante, por todo lo que estaba aprendiendo.
¿Y cómo te sentiste cuando tomaste, por fin la decisión?
Liberada porque la decisión te ilusiona pero también te da vértigo. Por un lado dices, qué bien, qué bien, qué bien… y por otro lado dices qué miedo, qué miedo, qué miedo. Al mismo tiempo.

El miedo no puede evitarse, estamos genéticamente programados para sentirlo, sin embargo, conscientemente, podemos superarlo. ¿Recuerdas alguna situación en que hayas sentido miedo?
En muchas. Una, por ejemplo, cuando era joven. Yo era muy tímida y tenía que ir a las reuniones de vecinos donde se me comían viva.
¿Cómo intentabas superar ese miedo?
Con mucha preparación. Teniendo clara la ley, los números… y, aún así, tenía miedo. Pero yo, ahí estaba! Para salir adelante! Y con el tiempo, vas superando ese miedo.
¿Y cómo te sentías cada vez que acababas una de esas reuniones?
Liberada.
En momentos de dificultad, ¿cuáles son tus pilares, en qué o quiénes te apoyas?
Me apoyo en mi familia, con mi hermana hago un buen tándem. Nosotros hemos tirado adelante porque hemos hecho una piña familiar. Y la piña familiar funciona siempre. Tenemos una cohesión que no se rompe nunca.
¿Qué es lo que te ofrecen?
Una tranquilidad extraordinaria. Y mucha estabilidad.

Dices que el trabajar con mujeres te ha dado flexibilidad, ¿a qué te refieres exactamente?
Las mujeres son muy flexibles. He visto cómo nuestra gente es capaz de hacer multitud de tareas de toda clase, y todas bien. Eso revierte en la empresa que también se hace flexible y se amolda a las circunstancias. Tenemos una capacidad de respuesta que nos permite ir virando según lo que vemos.
¿Qué beneficios personales tiene para ti la flexibilidad?
Me permite hacer muchas cosas y me permite tener tiempo para la familia y los amigos.

Te refieres a valores como la ilusión, la perseverancia, el rigor o el compromiso social. ¿Por qué estos valores y no otros?
Yo creo que son unos valores éticos que mi madre nos graba en la piel y que vigila durante muchos años para que seamos coherentes con ellos.
¿Cómo hacéis llegar vuestro compromiso social a la sociedad?
Nosotros hace muchos años, antes de que se pusiera de moda, estábamos ya metidos en el tema de la Responsabilidad Social Corporativa. Por ejemplo, cuando la empresa cumplió 50 años, decidimos crear un edificio en Nicaragua y enseñar a trabajar a las mujeres. Y seguimos manteniendo cada año este proyecto. Por otro lado, tenemos contratado un recepcionista, que trabaja por las mañanas, con síndrome de down. Aunque si hay un tema ahora con el que nos comprometemos socialmente es el de los desahucios. Desde enero a 30 de septiembre hemos hecho 82 anuncios de desahucios. De estos 82, llegamos a pactos con 63 para no poner la demanda, de las 19 demandas llegamos también a pactos más adelante así que quedaron 3. De estos 3, 1 se gestionó con autorización de los servicios sociales, de modo que hemos pasado de 82 posibles desahucios a 2. Y esto no pasa porque sí. La mayoría de los administradores dicen que no es su problema, externalizan el tema a un abogado y piensan que éste ya lo llamará el día que tengan de nuevo las llaves del piso. Nuestra gente no cobra nada por trabajar en llegar a acuerdos que detengan estas situaciones de desahucio. Lo hacen porque es nuestro compromiso para evitar dejar a gente en la calle.

Has comentado en alguna ocasión que hay que hacer las cosas diferentes para cambiar el modelo que tenemos. ¿Qué es lo que vosotros hacéis diferente?
Por ejemplo, la transparencia en la información. Nos gusta que la gente tenga opciones en la vida y hemos entrenado a nuestra gente para que escuche al cliente, conozca su perfil y sepa dónde podrá vivir más feliz. Les tienes que ayudar a conseguir un poco de felicidad.

¿Qué crees que tiene que ver ese objetivo con el propósito de tu vida?
Pienso que si algo tenemos que hacer en la vida es ayudarnos a ser felices.

Por tanto, existe una coherencia entre el propósito de tu vida y el objetivo de tu empresa.
Sí, claro. Es que sino, no podría hacerlo. Y, además, eso tiene retorno porque cuando has tratado así a un cliente lo conviertes en un fiel prescriptor. Y si los valores están claros, si la gente trabaja con esos valores, al final, el dinero llega.

Hablando de felicidad, ¿a ti qué te hace feliz?
¿A mí qué me hace feliz? … Yo soy feliz con cosas muy sencillas. Por ejemplo, leer. Para mí, es una pasión, aunque sea sólo media hora por la noche… Y estar delante del mar, soy una apasionada del mar. Y también me hace feliz viajar aunque en dosis moderadas.

Si pudieras dar sólo un consejo a un emprendedor, ¿cuál sería?
Que persevere, que no se rinda.

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Un comentario en “Entrevistas a emprendedores

  1. Hola a todos!!
    Es un gusto ver como cada uno de nosotros va emprendiendo su propio camino.
    Para mi emprender significa encontrarme con lo que es valioso para mi y querer compartirlo con otros, teniendo claro que la sociedad puede enriquecerse también.

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